Agroempresa


QUE LA TRAGEDIA SE CONVIERTA EN UNA OPORTUNIDAD
 

 

 

l país aún no termina de salir del asombro por los daños causados por el denominado Fenómeno “Niño Costero”. No vamos a repetir las cifras de los daños ya conocidos, por cuanto más nos interesan las soluciones. En tal sentido el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI)  ha anunciado las siguientes medidas reactivadoras que por un valor de 256 millones espera ejecutar:

  • Rehabilitar la  infraestructura agrícola (93 millones).

  • Entregar bono de emergencia,(20 millones).

  • Promocionar la siembra de  cultivos temporales (25 millones).

  • Refinanciar las deudas agrarias con la banca (100 millones).

● Suena bien, por cuanto vemos la presencia del Estado tratando de solucionar los problemas generados por la fuerza de la naturaleza y por el descuido de quienes debieron ejecutar medidas previsorias, adecuadas y oportunas. Pero ese es un tema que no vamos a tocar hoy. Vayamos a la eficacia de las medidas que se están previendo.

● El objetivo central debería ser aprovechar la coyuntura “Post Niño” como una oportunidad, para iniciar un proceso de solución integral a los problemas atávicos de marginación y pobreza de los pequeños agricultores costeros.

● Habría que empezar conociendo quién es quién entre los damnificados, pues sólo así se podrá tener soluciones creativas y eficaces. Es decir, se debe partir de la premisa que no se puede abordar la solución al problema con medidas generales, que sólo traerán como consecuencia el dispendio del dinero invertido.

● Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) ha puesto en el campo centenares de encuestadores a fin de actualizar su catastro, elemento absolutamente necesario para lograr que el censo de población y vivienda, que en principio fue programado para el mes de junio y ahora postergado para octubre se realice conociendo la realidad a partir de un catastro post Fenómeno “El Niño”. Es una buena señal de trabajo serio, que revelerá la situación real de la población y las viviendas.

● El sector agrario hace un par de semanas debió ya organizar algunas decenas de brigadas que logren establecer no sólo el número de damnificados en hectáreas y cultivos sino llegar a:

  1. Identificar productores damnificados que puedan recuperarse en el corto plazo, echando andar la campaña agrícola chica 2017.

  2. Productores cuya rentabilización dependerá de la presencia de un nuevo cultivo, tecnificación en el manejo de las crianzas y en general el mejoramiento de los factores tecnológicos y de capital propios del agro.

  3. Productores que por razones de daño en sus parcelas o en la infraestructura de riego o soporte agrario, no será posible que ingresen a un proceso de recomponer sus economías en el corto plazo.

  4. Campesinos sin tierras que han quedado en condición de indigentes y cuya condición de productor agrario queda en entredicho.

● Con una clasificación de este tipo (o parecida, que por ejemplo contenga un mayor detalle de las características de los daños, ubicación, etc) se podrá diseñar un programa diferenciado, pero eficiente, en la medida que permita abordar los problemas según cada caso.

● La medida de ayudar con un bono de 1,000 soles  productor/hectárea no la veo eficaz. Para algunos les servirá para comprar insumos y sembrar lo que pueda o dar de comer a su ganado subsistente; a otros les servirá para autosubsistir ellos  y sus familias pero no necesariamente para un reflotamiento del aparato productivo, por más que ese monto pueda extenderse hasta  4,000 soles por cuatro hectáreas.

● En realidad, estas brigadas de ingenieros y técnicos del MINAGRI deberían señalar en primer lugar dónde  y con quiénes es viable la rehabilitación, pero además definiendo cédulas de rentables. En estos casos habrá que asistir combinadamente con el subsidio estatal y el crédito agrario. Incluso debe mirarse la situación, que de ser necesario se cambie de cultivos y crianzas, de tal forma que una producción continuada, con un mercado asegurado (plátano orgánico para exportar, gandules o frijoles para la agroindustria, arroz en campaña chica, legumbres y hortalizas para el mercado nacional y/o exportable, etc), aseguren un nuevo futuro para esos productores.

● En otros casos, la inversión para mejorar considerablemente las condiciones de infraestructura agraria, (pensando en la campaña grande) puede ser una opción diferente, que requerirá recursos extraordinarios y así por el estilo. En este sentido, los 100 millones de soles que se piensa utilizar para dar un salvataje a los bancos en sus cuentas agropecuarias, es absolutamente necesario, pero no deberían tocarse los fondos del agro, sino ser asumidos con otros recursos por el Ministerio de Economía y Finanzas. Nuestro problema es el campo. El MEF vela por el sistema financiero.

● En general, lo que sugiero es más imaginación en las soluciones y hacer de esta tragedia una oportunidad, para empezar a superar con estos productores damnificados una nueva relación Estado-productor, de tal forma que se logre sacar de la pobreza y elevar la productividad de quienes están damnificados y no sólo darles auxilio para que regresen al estado anterior. En todo caso, habría que repensar el facilismo de los S/. 1,000 que lo veo como una buena solución de escritorio. Lo que se necesita es algo más creativo y diferente y que las brigadas de campo estructuren respuestas valederas. Y si de dinero se trata ¿por qué no acudir  a la cooperación financiera internacional?, total sería un crédito para ser invertido en proyectos agrícolas de mediano plazo, con retorno y mercado asegurado.

 

 


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